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OPINIÓN: Erdogan se arrepentirá de haber atacado a Alemania

El país europeo siente que no tiene más opción que cooperar con el mandatario en aras de sus intereses comerciales, comenta Fadi Hakura.

Nota del editor: Fadi Hakura es experto en Turquía e investigador asociado de Chatham House, en el Royal Institute of International Affairs, un instituto independiente con sede en Londres. Las opiniones en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

(CNN) - Recep Tayyip Erdogan, presidente de Turquía, debería prepararse para una gélida recepción cuando llegue a Alemania el jueves 27 de septiembre en una visita de tres días.

Lo más probable es que su deseo de "dejar totalmente atrás todos los problemas y crear un entorno cálido entre Turquía y Alemania, como antes" quede en nada.

A muchos alemanes, independientemente de sus filiaciones políticas, les desagrada el líder absolutista de Turquía. Es dudoso que hayan olvidado sus comentarios incendiarios del año pasado: comparó a las autoridades alemanas con los nazis. Tampoco es probable que hayan olvidado sus provocaciones a los tres millones de turcos que viven en Alemania: los desanimó a asimilarse a su patria adoptiva.

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Muchos alemanes lo culparán por no actuar más pronto para cortar el flujo de más de un millón de inmigrantes sirios en 2015. De hecho, la prensa griega reportó que Erdogan había amenazado con inundar Europa con migrantes en 2015 si no le ayudaban a manejar la crisis de refugiados.

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Esta entrada de migrantes de 2015 fue lo que avivó a la extrema derecha alemana, el partido antiislam Alternativa para Alemania (AfD, por sus siglas en alemán), que ganó escaños en el Bundestag por primera vez en 2017.

Erdogan también es un personaje que divide a muchos de los turcos alemanes, particularmente a los partidarios del nacionalismo kurdo o a los opositores laicos de los valores islámicos conservadores que Erdogan prefiere.
Si se cree en lo que indican los reportes, lo más probable es que Erdogan se tope con grandes manifestaciones en todo el país.

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Pese a todo, las autoridades alemanas están conscientes de que a Alemania no le conviene una ruptura total con Erdogan. Berlín aprecia su intento por prevenir que haya más combates en la provincia de Idlib, en el norte de Siria, cerca de la frontera con Turquía.

Al menos por ahora ha impedido que miles de migrantes sirios crucen la frontera hacia Turquía y se adentren aún más en la Europa continental.

Alemania también tiene lazos comerciales importantes con Turquía. Es su segundo socio comercial más importante y hay 7,500 empresas alemanas en operación en ese país, por lo que su contribución al comercio bilateral fue de miles de millones de dólares en 2017. Siemens, el gigante industrial alemán, acaba de amarrar un importante contrato con Turquía para entregar 10 trenes rápidos.

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Por eso, Alemania siente que no tiene más opción que cooperar con Erdogan —cuando menos sobre una base transaccional— en aras de sus intereses comerciales, así como para reducir el flujo de inmigrantes a Europa.

Sin embargo, Alemania no estará dispuesta a echarle un salvavidas a Erdogan en medio de una crisis económica en ciernes en Turquía. Alemania no entregará un paquete económico para rescatar a la economía turca plagada de deudas. Tampoco levantará el veto a las negociaciones para modernizar la unión aduanera de Turquía con la Unión Europea, que tiene 22 años de existencia.

Erdogan no ha liberado a todos los alemanes de ascendencia turca detenidos por terrorismo y los alemanes no creen que su actitud antagónica hacia Alemania sea cosa del pasado.

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De igual manera, Erdogan aún se siente indignado por la tibia censura de Alemania al golpe frustrado de 2016… y porque se niegan a creer que los seguidores del clérigo islámico radicado en Pensilvania, Fethullah Gulen, estuvieron involucrados en el complot.

Erdogan tuvo una buena racha política en casa cuando atacó a Alemania públicamente el año pasado. Pero lamentará el día en el que optó por hablar mal de un país del que depende tanto como Alemania.

Llegará a entender las palabras inmortales del dramaturgo estadounidense Wilson Mizner, pero será demasiado tarde: "Sé amable con la gente en tu ascenso, porque te los encontrarás cuando vengas para abajo".

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