Publicidad

Síguenos en nuestras redes sociales:

Publicidad

Nuestras Historias

Salvemos a los emprendedores

Actualmente, las Pymes no tienen acceso a la deuda y las condiciones para hacerlo son restrictivas; si no hay crédito no hay crecimiento, opina Iván Franco.
jue 14 noviembre 2019 12:50 PM
Rol.
México necesita una política integral de apoyo a las Pymes cuyo eje esté centrado en cuatro elementos, competencia, acceso a los mercados, financiamiento y productividad, apunta Iván Franco.

(Expansión) – El presidente del Inegi, Julio Santaella, dio a conocer este jueves a través de Twitter la información preliminar sobre el esperado Censo Económico 2019, cuya información complementaria saldrá a la luz el 10 de diciembre.

Es su tweet menciona que el directorio que aglutina a las empresas mexicanas, conocido como DENUE, registró un aumento neto de apenas 10.6% nuevas unidades en el periodo 2014-2019; es decir, aproximadamente un incremento de 2% anual. Hoy, el DENUE registra 5.447 millones de unidades económicas en el país.

Publicidad

En cambio, en el periodo 2004-2009, el Inegi reportó un incremento acumulado en el número de empresas de 23.9%.

El primer análisis que podemos realizar es que la creación de empresas fue muy baja en el periodo inmediato anterior. Durante el sexenio se crearon muy pocas empresas en México. Murieron 39% de los negocios, en relación con el registro anterior, y nacieron 49.6% nuevos. Sin embargo, en términos netos, la generación es baja y la mortandad fue muy elevada.

¿Por qué se generaron pocas empresas en el lustro?

Como sabemos por censos anteriores, México es un país predominantemente emprendedor.

Aproximadamente 87% de los negocios del país son microempresas, es decir, que tienen desde cero hasta 5 empleados. Son la gran mayoría y generan cerca del 40% de los empleos del país.

Lo curioso es que, con las supuestas ayudas, programas e instituciones del sexenio anterior en materia de emprendimiento, la generación de nuevas empresas fue mucho menor que en periodos previos.

Preocupa que se dieron de baja (o quebraron) 1.9 millones de unidades. Es decir, 384,000 empresas por año. Quizá muchas de las compañías caídas se refundaron con otros giros y nombres. Sin embargo, dada la situación del ecosistema emprendedor, lo más probable es que cientos de miles de negocios fracasaron.

Publicidad

Es sumamente complejo para las unidades recién fundadas navegar en las turbulentas aguas del ambiente de negocios local. Donde existen competencias desleales y escasos apoyos de financiamiento; y, por si fuera poco, un difícil acceso a los mercados.

México necesita una política integral de apoyo a las Pymes cuyo eje esté centrado en cuatro elementos, competencia, acceso a los mercados, financiamiento y productividad.

Adicionalmente, añadiría un quinto elemento, relativo a los apoyos fiscales. En los sexenios anteriores se perdonaron cifras estratosféricas a grandes corporaciones e individuos “influyentes”, evidenciando un gran apego entre el poder económico y el poder político.

OPINIÓN: La nueva economía envejece

Sin embargo, el gobierno actual, transformador de paradigmas, debería ayudar y promover una política de apoyo a las pequeñas empresas, en estos cinco frentes.

En el paquete económico 2019, que está prácticamente aprobado, hay una serie de medidas fiscales que arrasarán parejo con pequeñas y grandes empresas. Y esto puede perjudicar enormemente a la manera de hacer negocios de las Pymes nacientes.

Publicidad

No dejemos caer a los millones de emprendedores porque el riesgo de muerte es altísimo. Dejémosles nacer y desarrollarse en un ambiente propicio y después modificar su tratamiento como empresas en forma.

Ayudémosles a endeudarse responsablemente y con fines de crecimiento. Actualmente, las Pymes no tienen acceso a la deuda y las condiciones para hacerlo son restrictivas. Si no hay crédito no hay crecimiento.

Uno de los objetivos de este gobierno debería ser no repetir los errores del pasado. Es necesario reducir la mortalidad de las empresas pequeñas porque estas representan la vía del desarrollo del país.

Las instituciones actuales que supuestamente facilitan el quehacer de los negocios en el país siguen favoreciendo solo a pequeños grupos. Las cámaras empresariales también representan, en su mayoría, posicionamientos políticos y modelos corporativistas del pasado y altamente jerárquicos, preocupándose de atender a sus cúpulas, pero no a las bases.

Lo he dicho antes, no hay liderazgos para ayudar a las pequeñas empresas y los resultados ahí están, casi 2 millones de fenecidas.

Estamos ante una oportunidad de salvar a los emprendedores y de revertir los efectos perniciosos de las políticas cupulares del pasado, disfrazadas de liberalismo económico.

Nota del editor: Iván Franco es fundador y director de la consultora de inteligencia competitiva Triplethree International. Las opiniones expresadas en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

¿Tienes poco tiempo?
Infórmate en menos de cinco minutos de lo más importante del día.

¡Falta un paso! Ve a tu email y confirma tu suscripción (recuerda revisar también en spam)

Hubo un error. Por favor intenta más tarde.

Publicidad
Publicidad