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Si persisten las molestias energéticas, consulte al Senado

Más allá de las molestias de las empresas cuyos permisos son denegados –ya sean de hidrocarburos y/o electricidad, el pronóstico energético del país es “reservado”, señala Miriam Grunstein.
lun 23 mayo 2022 06:32 AM
electricidad
Si México no permite que las empresas de los Estados Unidos operen en paz, por darle a preferencia a CFE y a Pemex, es muy factible que a estas últimas les reviren las consecuencias, considera Miriam Grunstein.

(Expansión) - Al presidente López Obrador le gustan las consultas pero sólo si le favorecen. Hace apenas unos días el Senado de los Estados Unidos aprobó una moción para llamar a ellas a funcionarios mexicanos por lo que nuestro país vecino considera violaciones el T-MEC como resultado de sus tropelías en el sector energético. Así, es dudoso que nuestro primer mandatario haya tomado esta convocatoria con beneplácito.

Esta medida es un paso más después de la carta de Katherine Tai, dirigida a su homóloga Tatiana Clouthier, donde expresa gran preocupación por las afectaciones posibles a 10,000 millones de dólares en inversión extranjera directa de su país. El monto es significativo, queridos lectores, hay días que ni ustedes ni yo los facturamos.

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Con el alivio de la defunción de la reforma constitucional en materia eléctrica, y una ley secundaria prendida a media luz por la indecisión de la Suprema Corte la Nación, para nuestros mayores socios comerciales hay aún mucho de qué preocuparse. Desde hace tres años, en la administración pública se practica el “bullying regulatorio,” donde se molesta a las empresas simplemente porque pueden y defenderse de ella desgasta y cuesta.

Más allá de las molestias de las empresas cuyos permisos son sistemáticamente denegados –ya sean de hidrocarburos y/o electricidad, el pronóstico energético del país es “reservado”. Ese es el término que usan los médicos cuando es impredecible la evolución del paciente sin que el panorama sea halagüeño.

Si la Comisión Reguladora de Energía y a Secretaría del mismo ramo no cesan su patrón de negar el otorgamiento y/o modificación los permisos requeridos para importar, almacenar, combustibles, así como construir y operar centrales de generación eléctrica, es posible que, desde Estados Unidos, se perciba un ambiente incremental de discordia y, por lo mismo, de presión.

Una medida pronta y expedita –mucho más que la justicia—sería que en Estados Unidos trataran a nuestras empresas como el gobierno de López Obrador ha tratado a las de aquel país. El comercio se desarrolla bajo fórmulas relativamente simples de reciprocidad. Si México no permite que las empresas de los Estados Unidos operen en paz, por darle a preferencia a CFE y a Pemex, es muy factible que a estas últimas les reviren las consecuencias. No olvidemos que la refinería Deer Park es ahora propiedad de México en su totalidad y que lo mismo sucede con CFE Energía, la comercializadora de gas número 11 en Estados Unidos.

La conducta desaseada de este gobierno pone en la mira a las empresas de energía más importantes de México en ese país. Y así como aquí el gobierno frena permisos, obstruye autorizaciones, fiscaliza y amenaza a las empresas estadounidenses; es posible que aquí sintamos cómo desde allá nos aprietan con fuerza las tuercas; tal vez no al grado de paralizar las operaciones de Deer Park o de CFE Energía, pero sí de volverlas muy onerosas.

Sin actuar de forma ilícita, el gobierno de Biden, o incluso los estatales, podrían sacarnos de mercado al encarecer las operaciones de estas filiales mexicanas.

Tampoco se nos olvide que el negocio energético de hoy es de vendedores porque los recursos son escasos y hay una demanda en franco crecimiento. De nuevo, estamos de cara a la reciprocidad: si México sólo deja a PMI importar gasolina, para el mercado mexicano, los exportadores pueden ofrecer su gasolina a muchos otros, salvo a PMI.

Lo mismo sucede con el gas. Las gaseras estadounidenses saben que a este combustible lo pelea la demanda global. Si seguimos obcecados en nuestros sueños de “soberanía energética” cueste lo que cueste, el país entero pronto amanecerá como ya sucede en Nuevo León y Chihuahua, Tamaulipas y Coahuila, sin gas y sin luz.

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Otros escenarios menos inmediatos son los de los arbitrajes Inversión-Estado al amparo del capítulo 14 del T-MEC pero estos son muy caros, largos y finalmente, lo que para la inversión podría ser una clara violación a sus derechos, podría no serlo tanto para los paneles encargados de los asuntos. Tras mucho dinero gastado, tanto por gobiernos como por inversionistas, la resolución de los árbitros es impredecible. Lo mejor es un buen arreglo que un gran pleito.

Por el bien de México, esperamos que se abran los canales de comunicación entre los senadores convocantes a esta consulta y el gobierno. Más aún, es muy deseable que de ese diálogo deriven conclusiones y decisiones constructivas. En primer lugar, que haya un cese de fuego inmediato desde el poder burocrático nacional a las empresas tanto de hidrocarburos y electricidad.

También, es imperioso armonizar el funcionamiento institucional de ambas industrias con los de nuestro mayor socio comercial sin que ello nos cueste una pizca de soberanía. Si de hecho se convocan, el gobierno debe ir a las consultas. De lo contrario, persistirán las molestias.

Nota del editor: Miriam Grunstein es profesora e investigadora de la Universidad ORT México y es académica asociada al Centro México de Rice University. También ha sido profesora externa del Centro de Investigación y Docencia Económicas y coordinadora del programa de Capacitación al Gobierno Federal en materia de Hidrocarburos que imparte la Universidad de Texas en Austin. Hoy es socia fundadora de Brilliant Energy Consulting y dirige el blog Energeeks. Síguela en LinkedIn . Las opiniones publicadas en esta columna pertenecen exclusivamente a la autora.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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