La presidenta Sheinbaum, la secretaria de Energía y el director de Pemex tienen claro el valor estratégico de la petroquímica. Saben que la insuficiente inversión en esta industria se ha traducido en encadenamientos productivos frágiles, oportunidades perdidas de impulsar el desarrollo regional y en una profunda dependencia respecto a las importaciones.
Petroquímica, la industria que dejamos caer y que Sheinbaum busca reactivar
Recordemos que la petroquímica es la industria detrás de la industria. Está presente en una infinidad de productos que consumimos a diario, desde empaques y textiles hasta productos de limpieza y alimentos (vía fertilizantes). Su producción y disponibilidad es algo que damos por hecho, pero detrás de ello hay un conjunto de procesos complejos - incluyendo la extracción y transformación de hidrocarburos, así como la manufactura de productos intermedios y finales - cuyo impacto es también geográfico, capaz de incentivar la actividad económica de regiones.
Sin embargo, sexenio tras sexenio, la industria petroquímica ha sido ignorada al grado de que Pemex ha registrado cifras de produccion históricamente bajas en los últimos años. Uno de los resultados ha sido el crecimiento sostenido de las importaciones, mismas que hoy cubren una parte significativa de la demanda nacional.
Esta problemática no es nueva y vuelve, una vez más, a ser reconocida por el gobierno federal.
La constante desde inicios de este siglo ha sido la falta de inversión. Por ello, el anuncio que hizo el director general de Pemex, el Dr. Víctor Rodríguez Padilla, el pasado 4 de febrero merece atención pues, entre otras cosas, abre una ventana de oportunidad que llevaba sexenios cerrada y apunta a algo más amplio que simplemente aumentar la producción petroquímica y de fertilizantes.
¿En qué consiste el plan?
Se trata de invertir alrededor de 29,000 millones de pesos durante el 2026 en la rehabilitación de complejos petroquímicos y con ello recuperar la capacidad productiva de algunas plantas, especialmente en las cadenas del etano-etileno, amoniaco-urea, y aromáticos – las más importantes de Pemex. Con ello se pretende cerrar el año con una producción aproximada de 400,000 toneladas de derivados del etano, 560,000 toneladas de amoniaco, y casi 300,000 toneladas de aromáticos.
Reducir importaciones
El plan parte de cifras de producción cercanas a mínimos históricos, según datos de la propia Pemex. Por ejemplo, tomando en cuenta las cuatro cadenas más importantes - derivados del metano, etano, aromáticos y propileno -, la empresa reporta haber producido 1.83 millones de toneladas (Mt) en el 2025. Si bien esto representa un aumento del 6% respecto al 2024, la cifra es revela una contracción sostenida desde el 2010, año en el que se registró el nivel más alto de producción de este siglo, 6.24 Mt.
Llama la atención el profundo deterioro de la cadena del metano, en donde el amoniaco ocupa un lugar central no solo por su relevancia industrial, sino también por el papel que juega dentro de la agenda del gobierno federal.
Si Pemex busca mejorar sus niveles operativos, un punto de partida lógico es precisamente el amoniaco, insumo clave en la producción de fertilizantes, principalmente la urea. Es decir, esta cadena funciona como un eje articulador que podría incidir en diversos objetivos, desde reducir importaciones de nutrientes hasta contribuir a la anhelada soberanía alimentaria del país.
Una mayor disponibilidad de amoniaco en el país - cuya producción se contrajo de 898 mil toneladas en el 2010 a 212 mil toneladas en el 2025 - incentivaría un repunte en la producción de urea, un objetivo que el gobierno ha perseguido desde el 2021 cuando Pemex reactivó y puso en marcha plantas productoras en el sur de Veracruz.
Datos de la Asociación Nacional de la Industria Química (ANIQ) y Pemex revelan que la produccion de urea entre 2021 y 2024 solo alcanzó para satisfacer 9% del consumo aparente del país, confirmando que la productividad del campo mexicano continúa en gran medida atada a las importaciones.
Y son precisamente las importaciones lo que el plan petroquímico de Sheinbaum busca revertir.
En cuanto a fertilizantes nitrogenados, Mexico compro al exterior 941 millones de dólares (mdd) en el 2024, de los cuales 535 mdd correspondieron a urea, de acuerdo con la Base de Datos Comtrade de Naciones Unidas. En términos de volumen, la ANIQ reporta que Mexico importo 1.7 Mt de urea en el mismo año.
En 2025, el Banco de México (Banxico) reporta que el valor de las importaciones de petroquímicos fue de 10,163 mdd, una cifra similar a la del 2024. Sin embargo, al incluir en este rubro las importaciones de productos de origen petroquímico (textiles, químicos, plásticos), el monto se eleva a 28,165 mdd.
Como referencia, las exportaciones de petróleo en el 2025 sumaron 14,819 mdd, según también Banxico.
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¿Que Pemex baile sola?
La petroquímica es una industria intensiva en capital – y dada la magnitud del rezago acumulado, mejorar la operación de la infraestructura existente es un reto enorme. Si el objetivo es reconstruir cadenas de valor, reducir importaciones y detonar el desarrollo regional, la discusión de fondo es si Pemex debe, y puede, hacerlo sola, o si el país requiere de un esquema más amplio donde participen actores privados y se construyan asociaciones estratégicas en un entorno de certidumbre regulatoria.
El concepto de encadenamientos productivos esta al centro de la naturaleza de esta industria, y pretender reactivarla en solitario podría incrementar el riesgo de acotar su verdadero potencial. La trayectoria que ha observado la petroquímica estatal en las últimas dos décadas da cuenta de ello.
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Nota del editor: Adrián Duhalt es analista del sector energético. Síguelo en LinkedIn . Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente al autor.
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