La cultura se construye antes de comunicarla
El proceso de Atléticos todavía está en marcha y, como reconoce Martínez, la empresa aún no presenta su estrategia como un modelo terminado, pues su prioridad consiste en lograr que la experiencia de los colaboradores sea congruente con la imagen que proyectará al exterior.
Erika Chafino, fundadora de Código 111, explica que una marca empleadora debe partir del conocimiento de los trabajadores. Cada plantilla tiene necesidades distintas y una prestación que funciona en una organización puede resultar irrelevante en otra.
“Hay que diseñar una estrategia basada en los colaboradores que tienes y en las necesidades que ellos manifiestan”, sostiene Chafino. Las empresas pueden obtener esa información mediante conversaciones, encuestas y reuniones con los líderes antes de definir su propuesta de valor.
La marca empleadora debe partir de las necesidades que los trabajadores expresan en conversaciones, encuestas y reuniones con sus líderes. Copiar los beneficios de otra organización puede producir una estrategia vistosa, pero desconectada de la realidad interna.
La propuesta de valor para el empleado debe definir qué ofrece realmente la organización y qué espera a cambio. Esa promesa necesita verse en el liderazgo, los procesos, la capacitación, el reclutamiento y las posibilidades de desarrollo.
La coherencia también debe aparecer desde el ingreso. Un onboarding efectivo explica las responsabilidades del puesto, las reglas de trabajo, la cultura y las expectativas de desempeño. El regalo de bienvenida puede acompañar el proceso, pero no reemplaza esa claridad.
“Una bienvenida está lejos de darle a un colaborador un termo y que diga ‘ya me siento parte de la empresa’. Lo importante es que viva la cultura”, advierte Martínez.
Katherine Vargas, Partnership Manager para Latinoamérica de Teamtailor, considera que el ajuste cultural también debe revisarse durante la contratación. Una persona puede tener las habilidades técnicas requeridas y obtener buenos resultados en las entrevistas, pero enfrentar dificultades si las dinámicas de la organización no coinciden con su forma de trabajar.
El reclutamiento, además, necesita partir de una descripción clara del puesto. Cuando la empresa no sabe qué espera del nuevo colaborador, aumenta el riesgo de contratar a una persona que terminará frustrada o saldrá durante sus primeros meses.