Trump comenzó la cita con elogios a Xi, a quien calificó de "gran líder" y "amigo", al tiempo que afirmó que ambos países tendrán "un futuro fantástico juntos".
Pero más allá de la pompa del recibimiento, Xi fue directo y afirmó que ambas potencias "deberían ser socios, no rivales" e hizo referencia al tema de Taiwán , una isla autónoma y de régimen democrático que Beijing reclama como parte de su territorio.
"La cuestión de Taiwán es el tema más importante en las relaciones entre China y Estados Unidos", dijo Xi, según declaraciones publicadas por los medios estatales chinos.
"Si se maneja mal, las dos naciones podrían chocar o incluso entrar en conflicto, lo que empujaría a toda la relación entre China y Estados Unidos a una situación muy peligrosa", añadió durante la reunión, que duró unas dos horas y 15 minutos.
Trump no hizo referencia a la situación de Taiwán el jueves, pero el secretario del Tesoro, Scott Bessent, declaró a la cadena CNBC que el presidente realizará más comentarios "en los próximos días".
Sin embargo, el mandatario norteamericano sí abordó otro tema crítico: el conflicto con Irán. En una entrevista con Fox News, afirmó que Xi le había asegurado que China no se estaba preparando para brindar ayuda militar a Teherán.
Trump también respondió a un comentario de Xi en referencia a la "trampa de Tucídides", una teoría política según la cual la probabilidad de que estalle una guerra aumenta cuando una nueva potencia emergente compite con una gran potencia establecida.