Del lado de los emisores, los que sacan los bonos que pueden ser empresas o gobiernos, la baja en la tasa es “algo positivo debido a que el costo de la deuda o los intereses que tendrán que pagar (a los inversionistas que adquieran sus bonos) es menor”, explica Martínez.
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Cuando una entidad emite bonos, el inversionista puede saber en qué se va a destinar ese dinero, que puede ser desde proyectos productivos, como ampliar una planta, que generan empleos, hasta pagar deuda que esté próxima a vencerse, mejorando el perfil financiero de las empresas.
Para los especialistas, el momento que vive México es positivo para un recorte de tasas, ya que el riesgo de que los inversionistas dejen de apostar por los bonos es bajo. Esto porque, al igual que Banxico está recortando tasas, otros bancos centrales, como la Reserva Federal en Estados Unidos, también lo están haciendo, provocando que el diferencial entre las tasas se mantenga y que México no pierda su atractivo para los inversionistas.