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El papel del sector empresarial en el proceso de revisión del T-MEC en 2026

La diáspora empresarial, además de ser motor clave para la promoción de negocios e inversiones, brinda una voz autorizada y experta en los debates y negociaciones vinculadas con el acuerdo comercial.
mié 10 abril 2024 06:05 AM
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Las empresas tienen conocimiento de las barreras comerciales y los desafíos en el comercio internacional, y su retroalimentación será fundamental para identificar disposiciones obsoletas o ineficaces que puedan obstaculizar el comercio y las inversiones, apunta Wendy Sarmiento.

La relación económica entre México y Estados Unidos ha sido históricamente compleja y profundamente interconectada. Si tuviéramos que trazar los hitos de esta relación, sin lugar a duda resaltarían la firma del TLCAN en 1992, la firma del T-MEC en 2018 y su primer proceso de revisión previsto para el 2026.

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Durante las negociaciones del TLCAN y el T-MEC, el sector empresarial desempeñó un papel activo y relevante. Su influencia y contribuciones fueron fundamentales para fortalecer los vínculos comerciales y de inversión entre ambos países. Particularmente, su intervención en el proceso de negociación del T-MEC fue vital para lograr un tratado renovado, de primera generación y con capítulos innovadores; sin su influencia y participación difícilmente se hubiera alcanzado un tratado a la vanguardia y acorde a las necesidades de la dinámica económica prevaleciente entre los países firmantes.

El sector empresarial, conformado por empresarios, inversionistas, profesionales, emprendedores y organismos empresariales, actúa como un puente crucial, facilitando el intercambio de ideas, recursos, oportunidades y un elemento de hardpower en los procesos de negociación, de aquí que su participación en el proceso de revisión del T-MEC en 2026 resulta decisivo, sobretodo considerando que dicho proceso se dará en medio de un contexto político complejo.

La diáspora empresarial, además de ser un motor clave para la promoción de negocios e inversiones, brinda una voz autorizada y experta en los debates y negociaciones relacionadas con el acuerdo comercial. Su experiencia en el comercio bilateral, la inversión transfronteriza y la integración económica regional ofrece una perspectiva única que enriquecerá el proceso de revisión y ayudará a identificar áreas de mejora y oportunidad de dicho Tratado.

Según datos del Bureau of Economics Analysis, del Departamento de Comercio de Estados Unidos, el intercambio comercial entre México y Estados Unidos ascendió, hasta enero de 2024, a 67,084 millones de dólares, manteniendo a México como primer socio comercial de Estados Unidos. Tendencia que se pronostica se seguirá manteniendo, e incluso aumentando, por un periodo prolongado gracias a los efectos que el nearshoring está teniendo en nuestro país. Está dinámica comercial no sería posible sin la participación del sector empresarial en la dinámica de intercambio económico y comercial.

En este sentido, y ante el contexto de la próxima revisión del T-MEC en 2026, el sector empresarial jugará un papel decisivo y determinante. Las empresas y los organismos empresariales buscarán asegurar que el acuerdo comercial continúe siendo beneficioso para todas las partes.

Una de las áreas de influencia más destacadas del sector empresarial en dicho proceso será la identificación de oportunidades donde se haya experimentado un éxito notable durante los primeros años de implementación. Las empresas tienen un conocimiento profundo de las barreras comerciales y los desafíos en el comercio internacional, y su retroalimentación será fundamental para identificar disposiciones obsoletas o ineficaces que puedan obstaculizar el comercio y las inversiones.

El sector empresarial tiene la capacidad de impulsar cambios y reformas en el T-MEC que promuevan un ambiente comercial más abierto, justo y transparente. Su defensa de políticas comerciales que fomenten la competitividad y la innovación contribuirá a crear un marco normativo que facilite el crecimiento económico y una adecuada implementación del tratado.

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Por otra parte, las compañías también tienen un interés directo en garantizar que el acuerdo comercial se cumpla adecuadamente y que se resuelvan de manera eficaz cualquier disputa comercial que pueda surgir. Su compromiso con el cumplimiento de las disposiciones del T-MEC fortalecerá la certeza jurídica y la confianza en el sistema comercial regional.

En este sentido, la participación activa, experiencia y perspectiva del ecosistema empresarial de América del Norte en el proceso de diálogo y consulta en la revisión del 2026 serán fundamentales para garantizar que el acuerdo continúe siendo un motor de crecimiento económico, desarrollo y prosperidad compartidos y de cooperación mutua.

Para lograrlo, será indispensable promover la unidad, el consenso y la participación colectiva del sector empresarial en ambos países; ello permitirá presentar propuestas claras y criterios unificados ante los grupos encargados de la revisión del tratado.

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Nota del editor: Wendy Sarmiento es directora ejecutiva de la Asociación de Empresarios Mexicanos en Estados Unidos (AEM). Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente a la autora.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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