Por supuesto el aviso de Minneapolis no es un guion concluido. Si la inmigración ha sido una fuente de rentabilidad política-electoral, es improbable que la actual administración abandone la agenda. En cualquier caso, se verá obligado a matizar, reorientar sus acciones de deportación, especialmente por dos razones:
a) el contagio que puede generar en otros estados que como Minneapolis, ensayen métodos de resistencia civil y el fortalecimiento de su organización de base que construya otros puentes de comunidad entre blancos, latinos y otros grupos que minen una legitimidad cada vez menos sólida en torno a la política migratoria;
b) la reconstrucción de bases de trabajo que reduzcan la pérdida de aceptación pública de cara a las próximas elecciones de noviembre, que pueden hacer perder la mayoría de Trump en el legislativo. Un escenario de estas características sería un golpe grave a las políticas actuales.
Del otro lado del Atlántico, se ha presentado un escenario inédito e inesperado. El gobierno del cuestionado Pedro Sánchez en España ha lanzado un decreto para regulariza a una cantidad cercana a las 500,000 personas. Esta iniciativa se presenta por razones básicamente espurias: existe un esfuerzo desesperado por recuperar unas bases de apoyo que lo tienen en un estado de permanente chantaje por parte de partidos políticos, y que han hecho de la extorsión un método eficaz para fortalecer sus proyectos.
La tragedia de los trenes en Adamuz, las acusaciones de corrupción en su entorno familiar; los juicios a colaboradores cercanos a su administración y la permanente dependencia política de personajes prófugos de la justicia, hace que la propuesta de regularización migratoria sea vista como un recurso para desviar la atención de los problemas que lo acosan.
Sin embargo, aunque la razón de este decreto esté contaminada por intereses de poder, el fundamento está por encima de cualquier otro razonamiento: se trata de una acción que saca de las sombras a miles de seres humanos, que les concede la posibilidad de pertenecer a la comunidad española, que les da la oportunidad de aportar su esfuerzo, sus impuestos, su mano de obra y su fortaleza a una sociedad española envejecida, que requiere urgentemente una inyección de juventud venga de donde venga.