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OPINIÓN: El nuevo USMCA fue más que un capricho

Canadá y México celebran que, a pesar de las concesiones otorgadas, seguirán siendo dos de los más importantes socios comerciales que tiene EU, comenta Iván Franco.
mar 02 octubre 2018 10:22 AM

Nota del editor: Iván Franco es fundador y director de la consultora de inteligencia competitiva Triplethree International. Síguelo en su cuenta de Twitter @IvanFranco555 .Las opiniones en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

(Expansión) - Hace más de 13 meses Estados Unidos llamó a México y a Canadá para renegociar el Tratado de Libre Comercio (TLC) vigente desde 24 años atrás. En realidad ninguno de los países vecinos hubiera querido una renegociación, pero tuvieron que ceñirse a lo que el gigante y mayor mercado del mundo deseaba.

No es casualidad que la renegociación se dio en los términos impuestos por Estados Unidos, culminando exactamente un mes antes de las elecciones intermedias de aquel país. ¿Por qué no se finalizó la renegociación en medio de las elecciones presidenciales en México? Sencillamente, porque el vecino de la frontera norte no lo quiso así. El enfoque político exigía a las partes apegarse al plan del gobierno republicano de ese país.

Tanto Canadá como México terminaron cediendo en algunos puntos clave para asegurar una zona de libre comercio por al menos otros 16 años y poder evitar la incertidumbre como la que aquejó a ambos países durante meses.

OPINIÓN: ¿La carta de defunción del TLCAN?

Lo que puede celebrar México es la continuidad de un tratado que evita una recesión económica provocada si Donald Trump hubiera firmado la carta de salida, que supuestamente un funcionario cercano retiró de su escritorio en la oficina oval meses atrás.

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Además, ambos países celebran que, a pesar de las concesiones otorgadas, seguirán siendo dos de los más importantes socios comerciales que tiene Estados Unidos en el mundo.

Sin embargo, Estados Unidos le pegó a México y a Canadá donde más les duele. Al primero, en la industria automotriz, elevando el contenido regional libre de arancel de los vehículos fabricados en países de altos salarios y, eventualmente, llevándose parte de la producción desde México “de regreso a casa”.

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A Canadá le pegó en su protegido sector lechero, donde ahora, Estados Unidos podrá entrar con mayor libertad. Para ponerlo en contexto, México produjo localmente 11 mil millones de litros de leche en 2017 e importó el equivalente a 2,500 millones de litros de leche en polvo. Con el nuevo tratado Estados Unidos buscaba algo similar con Canadá; sin embargo, solo tendrá acceso al equivalente al 3.75% del mercado de leche canadiense.

En términos del mercado farmacéutico que tanto preocupa a México, el nuevo tratado protege con 10 años la competencia de genéricos biotecnológicos. Es decir, garantiza el poder monopólico de la industria, lo que podría alentar el desarrollo de nuevos productos a expensas de sus altos precios.

México y Canadá no obtuvieron concesiones explícitas en la renegociación, pero hojeando el nuevo texto, hay incentivos implícitos para fortalecer la integración económica de Norteamérica. Esto no es una mala noticia para México, aunque sí es un arma de doble filo.

Lee: 4 disposiciones del USMCA que te pueden beneficiar

La consolidación del bloque económico

Estados Unidos envió una clara señal al mundo (sobre todo a China y a Europa) de que la globalización no está más en su radar. Para este país la prioridad actual es la consolidación del regionalismo económico del bloque norteamericano.

Donald Trump lo dijo hace unos días en la ONU cuando aludió al estadista estadounidense James Monroe y su célebre doctrina homónima, “América para los americanos”. De hecho, dijo que Estados Unidos rechaza la idea del globalismo.

El país sabe que en el futuro ya no será el gran gigante hegemónico y por ello busca afianzar el bloque regional. Su guerra comercial con China y su desdén por la Unión Europea y por el G7 así lo constatan.

Lee: Los 5 cambios que traerá el USMCA al reemplazar al TLCAN

El nuevo Acuerdo Comercial entre Estados Unidos, México y Canadá (USMCA) pugna por una mayor integración económica y no es solo retórica.

Los capítulos sobre anticorrupción, política macroeconómica y tipo de cambio, resolución de disputas, salarios mínimos, sindicatos, aduanas, comercio digital, así como el establecimiento de la comisión de libre comercio y todo el intercambio de información, son claros ejemplos de la alineación trilateral que se busca y del robustecimiento que se persigue como bloque.

De manera muy contradictoria, el punto donde México se durmió fue en el relativo a los visados y a la movilidad laboral hacia Estados Unidos. No hay ninguna concesión a nuestro país en este rubro, lo que me parece un error y una oportunidad perdida.

Lee: Trabajadores tendrán mejores condiciones con USMCA y AMLO, asegura Seade

Es importante ver cómo reaccionará el nuevo gobierno mexicano a las pretensiones de Estados Unidos de fortalecer al bloque regional. De acuerdo con el nuevo USMCA, México tendrá más incentivos de consolidar la integración (dependencia de Estados Unidos) que mirar a otros lados.

Difícilmente, México podría cerrar un tratado comercial tan compacto con cualquier otro país en el mundo y eso que ya tiene otros 11 tratados de relativamente poca utilidad; sin embargo, un aumento de la integración regional podría tener impactos adversos en la inversión privada de otros países en México.

Con el USMCA nuestro país tiene varios retos por delante que no son nada fáciles, fundamentalmente en materia de competitividad. Y no me refiero a la añeja estrategia de ser un país de mano de obra barata. Al contrario, el nuevo tratado integrador de Norteamérica demandará mayores exigencias a la economía mexicana, dejándole un área de acción más estrecha que le obligará a parecerse cada vez más a sus socios comerciales.

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La pregunta es, ¿hay una estrategia para lograrlo o se repetirá la dolorosa curva de aprendizaje del TLCAN?

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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