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#CómoReactivarMéxico

El impacto social positivo que podemos y debemos lograr

Las sociedades más avanzadas han partido de ideas y principios que implican el bien común y se han construido con ciudadanos, gobiernos y empresas, apunta Mauricio Hubard.
sáb 01 agosto 2020 12:04 PM

(Expansión) – “Nunca tendrás un impacto en la sociedad si no cambias primero tu persona”: Nelson Mandela.

Sin duda alguna estamos viviendo tiempos que generan situaciones que podrían salir de películas apocalípticas: la gente encerrada en su casa, saliendo a la calle con cubrebocas y hasta mascarilla para los ojos, calles medio vacías, datos de contagios y número de decesos que suben día a día -en muchos lugares son alarmantes (como es el caso de México, desgraciadamente)-, cifras económicas que no se habían visto antes, etcétera.

Hay noticias relativas a procesos de pruebas relacionadas a la creación de vacunas que han pasado diferentes etapas de forma positiva y que, de lograr contar con ellas, sin duda alguna cambiarían para bien la realidad que vivimos.

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Y creo que, a un poco más de seis meses de vivir con este virus a nivel mundial y casi cinco en México, debe haber espacio para la reflexión en relación con nuestra forma de vivir, de funcionar como sociedad, nuestros hábitos de consumo, el sistema económico, el político, entre muchos otros.

Hoy quiero hacer énfasis en un concepto que nos aplica a todos, que, en mi opinión, no ha sido parte de la mayoría de los mexicanos: lograr tener un impacto social positivo con nuestra vida.

Cuando pensamos o platicamos con alguien sobre este tema, o alguno similar, normalmente se relaciona con beneficencia, caridad, con dar donaciones, limosnas, apoyar a ciertas asociaciones civiles, etcétera; algo que implica alguna acción específica, en un momento y fin especifico.

Aquí aclaro que no estoy en contra de eso, tenemos ejemplos de grandes instituciones que, a partir de una idea con fin social, y la solidaridad de mucha gente se han construido, uno de los más vistosos en México es Fundación Teletón, que incluso ante la pandemia se han adaptado, continúan dando atención a miles de niños por vía remota y han readaptado los CRIT para que sean centros de atención a pacientes con COVID-19; o en actos muy simples: dar algún dinero a alguien en la calle o comprarles algún producto que vendan puede ser la diferencia entre que coman o no ese día.

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Pero la reflexión que podemos hacer sobre este tema nos lleva a darnos cuenta que si nos visualizamos de una forma diferente en nuestra vida, nos ubicamos como seres humanos con la capacidad de adaptar nuestra forma de pensar, y por lo mismo, de actuar. Si comprendemos que el México que hemos vivido es el resultado de las acciones de todos (aquí podríamos aplicar la frase de que “tenemos el país que nos merecemos”), entenderemos que el futuro del país va a ser el que juntos construyamos.

Si dejamos de actuar en relación a nuestra responsabilidad como mexicanos con la inercia de décadas y pasamos a ser ciudadanos que visualizan la mejor versión de nuestro país al futuro, adaptaremos nuestra forma de actuar en el día a día y México será mejor en consecuencia.

No podemos dar la espalda a esa responsabilidad que tenemos y menos ante la crisis que vivimos.

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¿Pero qué se puede cambiar?

Algo que considero fundamental es nuestra forma de ver hacia el futuro, trabajar día a día en el control y dominio de nuestros pensamientos, eliminar los negativos por positivos, ocupar nuestra mente en cosas productivas y no dar espacio a los chismes, a la polarización absurda, buscar tender puentes con otros aunque piensen diferente a nosotros; aceptar que cada uno tenemos el derecho a vivir nuestra vida con nuestros principios y forma de pensar; el derecho a que se nos respete por eso; dejar de ver el fracaso como algo definitivo y verlo como caídas en el camino de las personas; necesitamos desarrollar fortaleza mental hacia un futuro positivo.

No es algo fácil y más si entendemos el desánimo que esta época genera. Antón Chéjov dijo que “sólo durante los tiempos complicados es cuando las personas llegan a entender lo difícil que es ser dueños de sus sentimientos y pensamientos”; la palabra clave en la que nos debemos enfocar es “difícil”, lo que implica que es posible, de otra forma hubiera usado “imposible”.

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Estoy convencido de algo en lo que urge empezar hoy: buscar formas en las que cada uno podemos apoyar a la creación de empleos, no hay una receta única, cada uno puede encontrar formas de hacerlo en el medio en el que nos movemos, con nuestras capacidades y recursos; la reactivación económica es fundamental y hay millones de mexicanos sin trabajo, sin dinero para sus familias.

Lograrlo de forma sostenible y sustentable es mediante una planta productiva eficiente, empresas en operación y con generación de valor agregado.

Si esto lo llevamos al nivel de los negocios, entramos a lo que se denomina “responsabilidad social de las empresas”, que implica entender la existencia de la empresa en una sociedad, que se origina en el ser humano (fundadores y socios), se desarrolla con seres humanos (equipo de trabajo) y genera riqueza con seres humanos (clientes); por todo esto, las empresas deben asumir una responsabilidad integral con clientes, trabajadores, proveedores, comunidades, medio ambiente, gobierno, accionistas, con el país, entre otros. Así lograrán un impacto social positivo.

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Las sociedades más avanzadas han partido de ideas y principios que implican el bien común y se han construido con ciudadanos, gobiernos y empresas que logran impacto social positivo en la población; hagamos juntos de México un mucho mejor país a futuro. Sí se puede y depende de cada uno de nosotros.

Nota del editor: Mauricio Hubard es Fundador y Presidente de Juntos Financiera , estudió Relaciones Industriales en la Universidad Anáhuac del Sur, graduado de la escuela de Negocios de Harvard (Harvard Business School), es miembro activo del Harvard Alumni Association, ha tomado diversos cursos en esta escuela relacionados con Microfinanzas, Gobierno Corporativo, entre otros; Desarrollo de Instituciones Financieras en el JFK School of Goverment de Harvard, también de Responsabilidad Social de las Empresas por la Universidad de Stanford y el ESADE de Barcelona. Escríbele a hubardm@gmail.com. Síguelo en su cuenta de Twitter . Las opiniones expresadas en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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