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El 'burnout' se ha convertido en una amenaza latente

Obviamente el primer afectado es la persona que lo padece, ya que puede ser demasiado tarde cuando se dé cuenta que lo tiene, considera Adolfo Ruiz Guzmán.
vie 27 agosto 2021 11:59 PM

(Expansión) - En los tiempos por los que estamos atravesando, hay un fenómeno que cada vez se está haciendo más presente y no le damos la importancia debida, e incluso es motivo de negación y es lo que en inglés han denomidado como burnout o síndrome de desgaste profesional.

Muchas veces pasa desapercibido entre las personas, incluso no somos tan concientes que lo tenemos porque estamos acostumbrados a trabajar y dar lo mejor de nosotros mismos bajo presión.

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Este síndrome ocasiona que cada vez sea más difícil concentrarnos, encontrar la creatividad que nos caracteriza, irritabilidad e incluso se manifiesta con una fatiga crónica que a veces es imposible superar, sin poder tomar pequeñas siestas para recuperar algo de fuerza.

El burnout se ha convertido en una amenaza latente, obviamente el primer afectado es la persona que lo padece, ya que puede ser demasiado tarde cuando se dé cuenta que lo tiene; pero también impacta severamente a las organizaciones porque es un reflejo de un pobre clima organizacional que ocasiona estrés e ineficiencias generadas por el entorno, afectando la productividad y, por ende, los resultados.

La pandemia ha transformado todos nuestros hábitos laborales y ha trastocado nuestras rutinas. Si bien los esquemas de trabajo remoto, home office, tienen muchas ventajas, también ocasionan que se extiendan los horarios laborales, teniendo la falsa sensación que se está disponible 24/7 a pretexto de encontrarse en el hogar.

Otro factor que influye es que se ha perdido un poco la interacción humana, la cual permitía cierta distención del estrés al generar una adecuada camaradería y sin duda, la risa era un factor que facilitaba el realizar las labores de forma más cordial.

Si bien este fenómeno se relaciona con el ámbito laboral, faltaría agregar otro componente como el personal, en el que también tenemos un exceso de carga emocional que se puede generar por diversas circunstancias, tornándose en un círculo vicioso en el que la persona se encuentra en una vorágine de la que, si no pide ayuda, no podrá salir.

Ahora bien, ¿qué se puede hacer para salir de este estado? Lo primero – requiere de una gran madurez y valentía – es reconocer que se necesita ayuda. No hay forma de continuar de esa manera, por más empeño que pongamos todos los días y no es por ser pesimista, pero ya no depende de nuestras fuerzas o incluso de una espiritualidad sólida; sencillamente estamos exhaustos, hartos.

Esto nos llevaría a un segundo paso, tenernos paciencia, darnos un apapacho que es muchas veces lo que necesitamos y asegurarnos de entender que todo va a estar bien, que es un proceso y simplemente estamos en un valle, pero regresaremos a la cima. Un buen método es establecer una nueva rutina e ir con tientas, respetar los horarios y ritmos de trabajo, en especial las pausas y las comidas; otro elemento a considerar es establecer límites y aprender a decir “no”.

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Un elemento que siempre ayuda es generar un buen ambiente laboral, sobre todo sustentado en la confianza, el respeto y la camadarería. En el ámbito personal, contar con amigos es fundamental para salir adelante gracias a su cercanía y cariño; sobra decir que la familia es un factor determinante para el éxito. La pandemia ha limitado las reuniones y visitas, pero al menos una llamada puede hacer la diferencia.

Por supuesto, siempre se puede recurrir a la ayuda profesional para ver temas más profundos o si se requiere de alguna medicación de forma temporal, no le tengamos miedo a esta posibilidad.

Este síndrome no es exclusivo de las personas que ya se encuentran en la vida laboral, también se está presentando en los jóvenes y en los niños, por lo que debemos estar más atento a los pequeños, quienes pueden ser los más vulnerables y afectados.

Lo más importante es no perder la esperanza en que todo regresará a la normalidad o bien, será mejor; encontremos las ganas por seguir adelante, siempre podemos encontrarle un sentido, sabor a la vida y a lo que estamos haciendo. Se vale decir estoy cansado, pero nunca estoy derrotado.

Nota del editor: Adolfo Ruiz Guzmán es egresado de la licenciatura en Ciencias de la Comunicación y del MBA por la Universidad Anáhuac Campus Sur. Es piloto privado y está realizando sus estudios y prácticas para convertirse en piloto comercial, en la Escuela de Vuelo AIRE. Actualmente se desempeña como director de Comunicación y Relaciones Públicas de Grupo Financiero B×+, tiene más de 10 años de experiencia en comunicación del sector financiero. Síguelo en Twitter . Las opiniones publicadas en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

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