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La OTAN llega a los 70 años en medio de su peor crisis

Unas semanas después de que Emmanuel Macron diagnosticara su muerte cerebral, la organización celebra una cumbre en la que los miembros discutirán sus diferencias.
lun 02 diciembre 2019 04:49 PM
El papel de Turquía en la alianza
Turquía es un baluarte vital de la OTAN en el flanco sur, por lo que no se lo puede desechar fácilmente.

Nic Robertson

La Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) no está frágil para nada, pero parece que la alianza es mucho menos elástica de lo que era. Cuando sus líderes se reúnan esta semana en Londres necesitarán estirarse mucho para salvar algunas de sus diferencias.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, duda de los propósitos de la alianza, mientras que el presidente de Francia, Emmanuel Macron, duda de su futuro . Además de ellos dos, ahora tenemos al presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, quien desobedece abiertamente sus principios más básicos.

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Desde hace siete décadas, uno de los principios fundamentales que ha unido a los 29 miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte es la confianza. En su Artículo 5 se estipula que un ataque contra uno de los miembros es un ataque contra todos o, parafraseando la novela del siglo XIX, Los tres mosqueteros, "todos para uno y uno para todos".

Gran parte de ese espíritu de solidaridad salió volando por la ventana cuando Trump llegó a la Casa Blanca, cosa que sentó las bases de las tensiones actuales entre Estados Unidos y sus aliados, así como entre los países europeos. A muchos de esos aliados hoy les cuesta reaccionar a los motivos disruptivos de Trump… y a la clase de presidente que podría sucederlo.

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De acuerdo con Jonathan Eyal, director asociado del Royal United Services Institute for Defence and Security Studies (RUSI) de Londres y experto en la OTAN, Reino Unido cree que Trump es una anomalía y que su sucesor será partidario de la OTAN. Por otro lado, Macron considera que Trump es el heraldo de las políticas futuras de Estados Unidos y que, por ende, Europa tiene que crear su propia fuerza de defensa.

En pocas palabras: el que más gasta en la alianza es el inversionista más incierto y eso pone nervioso a todo el establo.

El desdén descarado por otro de los principios de la OTAN agrava ese nerviosismo. Uno de los presupuestos de la alianza es que no se compran armas fuera del club y más aún, no se compran al adversario más agresivo: Rusia. Parece que Erdogan perdió esa circular o peor aún, no le importa.

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La única vez que se puso en práctica lo estipulado en el Artículo 5 fue cuando, George W. Bush, entonces presidente de Estados Unidos, lo pidió tras los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001. Al igual que todos en ese entonces, Turquía acudió al llamado, cosa muy útil y significativa dado que Turquía es el único país musulmán de la organización.

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Pero después llegó al poder Erdogan y al parecer está poniendo a prueba no solo la cohesión de la OTAN, sino su misión en sí. No solo le compró a Rusia un sistema sofisticado de misiles aire-tierra S400 y juega con la idea de comprar una flota de aviones rusos de combate para complementar sus nuevos cohetes, sino que se está acercando políticamente al presidente de Rusia, Vladimir Putin, de formas que no coinciden con el rumbo que lleva la OTAN.

Como Turquía es un baluarte vital de la OTAN en el flanco sur, no se lo puede desechar fácilmente.

De acuerdo con Eyal, Erdogan sigue valorando a la OTAN pero él y las fuerzas armadas turcas "están agudamente conscientes de que si salieran de la OTAN, sería un autogol enorme para la misma Turquía. Se estarían dando un tiro en el pie… casi literalmente".

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Estremecido hasta los huesos

En los días previos a la cumbre de la OTAN, que se llevará a cabo en Londres la primera semana de diciembre, el secretario general de la alianza, Jens Stoltenberg, señaló que cree que sigue siendo adecuada para sus propósitos. "Si analizamos la historia de la OTAN, ha habido desacuerdos antes, desde la crisis del Suez en 1956 hasta la guerra en Irak en 2003", dijo Stoltenberg a los reporteros en noviembre.

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"Sin embargo, la fortaleza de la OTAN es que pese a estos desacuerdos, siempre hemos sido capaces de unirnos alrededor de nuestra misión esencial: protegernos y defendernos unos a otros. Ese es mi objetivo. Estoy absolutamente seguro de que lograremos hacerlo también esta vez".

Pese a todo, el hecho que no se podrá ignorar mientras los líderes de la OTAN se reúnen en un hotel de lujo a las afueras de la capital británica esta semana será cómo lidiar con Trump. De acuerdo con Eyal, ha estremecido a la OTAN hasta los huesos. "Él es el primer presidente desde la Segunda Guerra Mundial que cuestiona abiertamente la validez de la garantía de seguridad que Estados Unidos les ha dado a los europeos y en preguntarse si en verdad a Estados Unidos le conviene que exista la alianza".

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Las tensiones que habrá sobre la mesa esta semana habrían sido difíciles de concebir hace una década, pero se han estado gestando desde hace un rato.

La OTAN surgió de las cenizas de la Segunda Guerra Mundial; sin embargo, las generaciones cuyo sacrificio dio sentido a su creación están muriendo. Sin su camaradería obtenida con esfuerzo, el interés nacional está poniendo a prueba a la unidad. Aunque Trump se ha visto obligado a hacer los ruidos casi correctos cuando le preguntan sobre el Artículo 5, sus tuits y su naturaleza voluble, además de la escasez de voces militares moderadas a su alrededor, inspira poca confianza en que actuará equitativamente con todos los aliados… o que lo hará siquiera.

Fue notorio que este año, cuando Irán secuestró un buque cisterna con bandera británica cerca del estrecho de Ormuz , incautó el navío en uno de sus puertos y detuvo a la tripulación, Trump haya señalado que el gobierno estadounidense no había firmado ningún acuerdo con Reino Unido que obligara a Estados Unidos a acudir en ayuda de los británicos.

Una prueba para el orgullo de Erdogan

Es probable que dichas lecciones prácticas se ignoren simplemente para mantener la alianza a flote, pero fuera de la OTAN las están viendo muy atentamente.

Cuando Trump se presenta en las reuniones de la OTAN, la incertidumbre se cierne sobre la sala y cuando se va, quienes saben del tema dicen que se deja oír un suspiro de alivio generalizado.

Erdogan es un problema de magnitud diferente.

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Según un funcionario estadounidense que informa a los reporteros sobre las reuniones recientes con altos funcionarios turcos, quedó muy claro que comprar armas a países que no son miembros no está bien visto. Se les dijo a los funcionarios turcos que esto no pasaría sin sanción porque si ellos lo hacían, todos los demás lo harían. Aunque el funcionario no entró en detalles respecto a la naturaleza de la sanción, lo que queda claro es que se pondrá a prueba el orgullo de Erdogan y ello podría tener resultados inciertos.

Básicamente, todos los miembros de la alianza deben usar equipo compatible. Pero al comprar equipo ruso, Turquía no solo lo imposibilita, sino que se corre el riesgo de darle la ventaja militar a Rusia.

No obstante, sancionar a Turquía podría no ser tan fácil como suena, dado que Erdogan es tan voluble y calculador como Trump. Es probable que la OTAN prefiera esperar a que Erdogan asome las narices que provocarlo, aprovechando que su popularidad en casa está menguando.

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Sin embargo, es probable que cualquier decisión que se tome respecto a Erdogan se amplifique por la urgencia de Macron respecto a que la OTAN tiene que encarar sus desafíos ya. El presidente de Francia no habla por Europa, desde luego —por mucho que lo intente—, pero tan solo eso crea otra línea de tensión.

Habrá una persona en particular a la que le dará gusto ver los signos del desacuerdo en Londres: Putin, quien, de acuerdo con Eyal, probablemente estará muy atento a los tuits de Trump.

"Justamente las grietas, y precisamente las reservas persistentes, son lo que el presidente Trump sigue expresando", dijo Eyal. "Es fácil ignorar estos tuits y considerar que estos comentarios improvisados son ligeramente divertidos. Pero no son nada divertidos y especialmente son muy instructivos para alguien en el Kremlin".

Es evidente que el presidente de Rusia se ha sentido amenazado por la OTAN desde hace mucho. Reaccionar a sus provocaciones es el desafío más delicado de la alianza: sus actos en Ucrania, Siria y Libia ponen a prueba la cohesión de la OTAN… y además subraya sus divisiones internas.

Un buen resultado en Londres sería que se resuelvan las diferencias de la OTAN a puertas cerradas. Pero si Trump está presente, eso no será fácil.

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